La Constitucón del pueblo mexicano


Presentación

Es en nuestra Carta Fundamental en donde se reconoce el sustento originario de la soberanía popular y la legitimidad de sus mandatos; el ejercicio de los derechos fundamentales y sociales; el valor de nuestras instituciones republicanas, democráticas y representativas; así como la institución de nuestro sistema federal. Se trata así del instrumento básico que conforma la estructura de convivencia social del pueblo mexicano, en tanto que establece la serie de reglas debidamente sistematizadas, sin cuya existencia la integración de los valores supremos que deben regir las relaciones sociales en todo Estado democrático moderno —como pretende ser el nuestro— sería imposible. En efecto, es merced a nuestra Carta Magna, como ordenamiento jurídico supremo de la Nación, que los mexicanos gozamos de una serie de prerrogativas básicas que garantizan la sana convivencia social dentro de un marco jurídico respetuoso de éstas. Para la consecución de tal fin, la Constitución viene a ser el instrumento legal sobre el cual recae la tarea de establecer los lineamientos esenciales a los que el legislador debe ceñirse, siempre que pretenda regular cualquier supuesto de hecho que se genere a consecuencia de las múltiples y complejas relaciones entre los individuos. No puede pasarse por alto que dada la evidente pluralidad cultural y social que conforma la identidad mexicana, esta noble tarea de armonizar los diversos derechos, principios y valores esenciales que a los individuos se reconocen, es, sin lugar a dudas, poco sencilla y, por tal motivo, la importancia de la Carta Fundamental, al constituir el norte cardinal para la instauración de toda regulación normativa, deviene incuestionable. Desde hace tiempo se han venido formulando distintas propuestas tendentes a rehacer nuestra varias veces reformada Norma Suprema, con la finalidad de adaptarla a las circunstancias imperantes en el México actual. Se trata de un ya considerable número de ideas que han sido sometidas a estudio en diversos foros jurídicos, culturales y políticos. A final de cuentas es al pueblo de México a quien corresponde, en ejercicio de su soberanía, decidir en última instancia a este respecto; empero, por lo pronto, es una realidad que la actual Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos —con sus aciertos y desaciertos— constituye la Ley Suprema de la Nación y como tal debe ser conocida y respetada por los ciudadanos a quienes nos pertenece y sirve. Pues bien, como una sencilla y práctica aportación a que el conocimiento generalizado en mención se vuelva una realidad, la LIX Legislatura de la H. Cámara de Diputados suscribe la presente edición de La Constitución del pueblo mexicano, como un compromiso con el pueblo a quien servimos.

DIP. JUAN DE DIOS CASTRO
Presidente de la Mesa Directiva de la H. Cámara de Diputados
LIX Legislatura